Hay personas que están cerca y ni se nota. Hay personas que están lejos y se hacen sentir.
Y está ella.
Hace cuatro años nos encontramos. Compartimos el banco, las preguntas ylos análisis de Historia, los silencios, el sol de las tardes de lunes, unos pocos estudios, helados en la lluvia...
El pasado diciembre en la mitad de un carrete le dije ...mmm...creo que estoy embarazada. Fue la primera vez que pronuncié eso. Y fue muy difícil hacerlo. Y tampoco ella lo hace fácil. Si quieres que te soben la espalda y te digan Catita pobrecita, ella no es la persona (y abundan por este tiempo). Sin embargo, fue la primera en decirme irresponsable por no querer asumir lo que había hecho, y en abrirme los ojos y mostrarme todas las posibilidades que tenía con la familia con la que me tocó.
De cierta manera le debo mi vida a esta mujer.
Es el momento de agradecer los consejos más sabios, las críticas más duras y los comentarios más ácidos. Agradecer el agarrarme la mano, aún cuando no lo tenga que hacer. El acompañarme a comprar ropa de guagua, a caminar por la ciudad, invitarme a la que ahora será su casa. (Un poco de crédito por el abrazo de su madre).

Nunca podré decir que te conozco. Eso es lo mejor. Esto no se termina aquí! y dudo que alguna vez se termine...

He aquí a la madrina honoraria de mi hij@.

Es difícil despedirse.